Eduardo Fanegas de la Fuente

Tengo sueños y lucho por cumplirlos ¿Los tienes tú? Quizá nos podamos ayudar

 Una pregunta sencilla a la que muchas de las personas que dicen ser mis amigos no sabrían contestar.



 Si me habéis leído alguna vez sabréis que escribía asiduamente en el blog pequeños y grandes relatos. Algunos se convirtieron en novelas, pero...¿Y los otros? ¿Dónde están?

No os preocupéis no andan lejos. Ahora es Emma quien los publica. Rescató los antiguos y publicará muchos nuevos llegado el momento. A ella se lo he cedido todo. Tampoco es un problema, somos la misma persona ¿no? Así que ¿Qué mas da quién los publique? Aunque a algunos, como a mi madre y mi mujer, no les guste en absoluto que yo no quiera dar la cara.

De todas formas yo me he quedado con Blackie Pou. Que formará parte de un proyecto genial que se me ha ocurrido. Ahora, lo de siempre, necesito tiempo para escribir. Y en el rato que me he sentado esta noche aquí me he levantado ya seis veces por los despertares nocturnos de Sam...así no hay quien se concentre...pero pobre mi niño...



 Imagino que a todo el mundo le gusta que le paguen por su trabajo. Que al llegar final de mes le llegue el sueldo que le corresponde por el esfuerzo y la labor realizada. Pues a los escritores nos pasa lo mismo, por poco que sea.

 Esto viene a que tras las pocas ventas que se realizaron de El caballero de la canoa (hay que ser sincero no se vendió mucho que digamos) a alguno de vosotros os empezó a interesar que es lo que ocurrió en mi primera novela Pedacitos de muerte. Como ya sabéis, y si no os lo explico ahora, la edición en papel de 2011 que podíais encontrar en Amazon (y algún que otro sitio) era la gestionada por la  "editorial" Anubis
En teoría de cada venta que realizaban ellos yo debería recibir mi porcentaje como autor...pero ¿Lo has visto tú? Pues yo tampoco. Y sé de primera mano que ha habido muchas ventas de las que no he visto un céntimo. El caso es que no es que me preocupe ese céntimo, lo que me molesta es que me timen, me tomen por tonto o me engañen y que hagan lo mismo con otros tantos como yo. Así va este país.

 Así que tras muchas luchas conseguí que lo retirasen de la venta y sacar mi propia versión Pedacitos de Muerte 1.0. A la que acompañe con la versión digital del cuento La vaca boba

 Pasaba el tiempo y me dolió ver que todo mi trabajo y mi esfuerzo de había malogrado de alguna forma. No se me sentía cómodo intentando venderme al público y está visto que además de saber escribir hay que saber de publicidad y marketing. Y cómo no tener don de gentes.

 Así que decidí retirarme. Influido por en cansancio general y el tener puestos todos mis sentidos en mi pequeño terremoto. Los hijos son lo primero. Hastiado eliminé todo lo que pude sobre mi faceta como escritor de internet. Algo queda sí, porque la red esa así...

Pasó el tiempo pero yo no me sentía completo ni feliz. Necesitaba escribir pero me faltaba tiempo. Mi mente siempre estaba trabajando...inventando historias y creando mundos, apuntando cositas aquí y allá. Así que decidí darle una vuelta a todo, poner patas arriba mis novelas y comenzar de cero. Y sin quererlo ni beberlo no solo comencé a escribir bajo seudónimo si no que llegué más allá gracias a la colaboración de Silvia, la que sería la cara y la voz de Emma. Así nació Mundo Perigeo.





 La anterior entrada a este se llama El fin de una era fue la última que podréis leer de mi anterior etapa. El resto no lo podréis leer ya, 117 publicaciones que ya tuvieron su momento y las he cambiado a "borrador". Y no es que quiera ocultar mi pasado ni olvidarlo. Lo único es que no quiero mirar hacia atrás y perder pie mientras camino adelante en esta nueva andadura del blog que espero nos lleve lejos paso a paso. Pero por eso mismo he querido dejar El fin de una era para saber dónde están mis limites y no forzar la máquina.

Ha transcurrido algo más de un año desde que escribí esa última entrada y di por finalizada esta faceta. Un año en el que me han ocurrido muchas cosas. He tomado buenas y malas decisiones. Soy humano y pero de todo se aprende y aquí estoy para darle un aire nuevo a mi página y a mi mismo otra oportunidad. Y es que cuando uno lleva el gusanillo dentro no puede evitar que le revuelva las entrañas hasta que no deja salir todo fuera.  Esto es lo que soy y esto es lo que hago. Espero que todo, poco a poco, vaya por el buen camino. Siempre mirando hacia delante con la experiencia del pasado pero sin recrearse en ella. Allá vamos.





 Hace unos meses decía que estaba cansado y por eso dejaba el blog en barbecho. Ahora puedo asegurar que no solo estoy cansado, si no agotado. El tiempo pone todo en su sitio y este largo paréntesis me ha hecho ver las cosas desde una perspectiva muy distinta.

 Cada época tiene su momento y creo que este es el adecuado para dar carpetazo a esta etapa. La vida está llena de circunstancias y prioridades y ahora mismo este mundo queda muy lejos de mi alcance. El día tiene muy pocas horas para mi y ya ni duermo lo mínimo de lo mínimo.


Supongo que nadie se ha dado cuenta pero desde hace unos días he ido retirando de la venta todas mis novelas (incluso he conseguido que la desaparecida Anubis retirase mi primera publicación) y cerrando algunas páginas. Os preguntaréis el por qué pero ahora solo puedo deciros que tengo mis razones.

 ¿Escribir? Seguramente siga haciéndolo...cuando pueda. He aprendido mucho de vosotros y del mundo literario en estos años y espero algún día poder volver a sentarme a derramar mis sueños sobre el papel.

 No voy a decir adiós, que nunca se sabe, pero sí que ha sido un placer llegar hasta aquí en vuestra compañía. Os echaré de menos.

Besos y abrazos.

Eduardo.

C.C.